Mariano Valderrama,
Colocados en el umbral del milenio, el Jubileo es ocasión de reflexión sobre la solidaridad global entre los hombres y sobre la forma de encarar problemas que agobian a amplios sectores de la humanidad incluyendo temas como las crecientes disparidades, los bolsones de pobreza o el persistente endeudamiento y flujo de recursos del Sur al Norte.
El proceso de globalización económica, mas allá de sus pregonados beneficios, evidencia también sus límites. El último Informe de Naciones Unidas sobre Desarrollo Humano de 1996 da cuenta de las disparidades en el desarrollo. El mundo esta cada vez mas polarizado agrandándose cada vez más la distancia que separa a ricos y pobres. Del PBI mundial ascendente en 1993 a 23 billones de dólares, 18 billones corresponden a los países industrializados y solo 5 a los países en desarrollo, a pesar que estos engloban el 80% de la población. En los últimos 30 años la participación del 20% mas pobre de la población se ha reducido del 2.2 al 1.4% de los ingresos, mientras que la participación del 20% mas rico se ha incrementado del 70 al 85%.
Queremos examinar el tema de la deuda externa desde la perspectiva de América Latina. En la actualidad el tema no adquiere mas el dramatismo de fines de los setenta y comienzos de los ochenta, el cual alcanzó su climax con la declaración de incapacidad de pago dada el 82 por el gobierno mexicano. En el curso de los años 80s y comienzos de la 90 los procesos de ajuste: la renegociación de la deuda en el mercado secundario y en el marco del club de París; e iniciativas como el Plan Brady y otras secundadas por los entes financieros multilaterales así como acuerdos bilaterales han permitido ordenar la caja fiscal y reprogramar los compromisos de pago y han creado las condiciones para que estos sean efectivamente honrados. Sin embargo el monto de la deuda latinoamericana ha continuado aumentando desde el 80 en que se ubicaba en 220, 444 millones hasta el 96 donde ascendía a 626. 869 millones de dólares. A ello han contribuido la notoria alza de intereses durante un período, la revalorización de los papeles de deuda y nuevos procesos de endeudamiento, incluyendo nuevos créditos para amortizar viejas deudas.
¿En qué medida es importante la deuda hoy para la economía y el desarrollo social de América Latina? Los procesos de ajuste económico han evidenciado logros macroeconómicos en términos de tasas de crecimiento económico, reducción radical de la inflación, ordenamiento del gasto público. Sin embargo hay también límites manifiestos. El informe de Desarrollo Humano de Naciones Unidas señala que pese a la recuperación reciente de la economía latinoamericana 18 países de la región tienen un ingreso per capita inferior al que tenían hace 10 años. La incidencia de las nuevas políticas económicas ha sido prácticamente nula en cuanto a redistribución de ingresos y equidad de oportunidades. Se ha acentuado en América Latina la concentración de la riqueza y no hay visos de solución al problema de la pobreza y del sub y des-empleo. Se estima que en América latina y el Caribe hay mas de 180 millones de personas que viven en la pobreza y 80 millones que se encuentran en situación de miseria. Según el último informe de la CEPAL (Estudio Económico de América Latina y el Caribe 1996-97) la evolución favorable de la economía no ha traído mejoras en el mercado de trabajo ni en términos de absorción de mano de obra ni de calidad de empleo.
Es hoy evidente que el Estado latinoamericano no ejerce una función de redistribución de riqueza. Los fondos de inversión social que comprometen recursos muy limitados y que debieron ser programas contingentes de emergencia se constituyen en paliativos cuyo funcionamiento se dilata frente a la dificultad para encontrar soluciones estructurales.. El Estado descarga responsabilidades en cuanto al acceso de los ciudadanos a servicios básicos de educación y salud, pero se aferra al pago sigiloso de los compromisos de la deuda. El servicio anual de la deuda en Latinoamérica representa una cuarta parte del presupuesto y supera en buena parte de los casos el gasto social de los diversos países. Un grupo de organizaciones eclesiásticas y organizaciones privadas de desarrollo en el Perú vienen llamando la atención como el Estado Peruano en una situación de catástrofe nacional por el Fenómeno del Niño insiste en no negociar el servicio anual de la deuda, aún cuando evidentemente carece de recursos suficientes para atender la emergencia que afrontan décadas de miles de personas que han perdido, cultivos, casas, pertenencias y empleos. El monto previsto para el pago anual de la deuda (1,700 millones de dólares) permitiría justo encarar esta emergencia.
Las medidas de alivio de la deuda asumidas por organismos multilaterales y entidades financieras del norte, por ejemplo en relación a los países pobres altamente endeudados, no llegan a modificar substantivamente un panorama donde la deuda revalorizada, constituye un escollo para el desarrollo social del Sur.
Las iglesias han levantado su voz reclamando la reducción o condonación de la deuda. El Papa ha invitado a que, en el espíritu del libro del Levítico, se haga del Jubileo del año 2,000 un tiempo oportuno para pensar en una notable reducción, si no en una total condonación de la deuda. El Consejo Mundial de Iglesias ha acordado lanzar una campaña en ese mismo sentido. Los padres provinciales de la Compañía de Jesús en América Latina han relevado que la deuda externa constituye una limitación seria para el potencial desarrollo de América Latina y han llamado a condonar una parte de la deuda y velar porque su pago no perjudique el gasto social.
Para enfrentar el tema de la deuda externa proponemos una estrategia diferenciada que combine dos tipos de medidas:
a) Acciones de condonación y reducción masiva de la deuda externa de los países del Sur con porcentajes diferenciados de acuerdo a los diversos estratos de desarrollo económico y niveles de endeudamiento.
b) Programas de conversión de deuda de carácter piloto orientados a promover programas estratégicos de desarrollo con participación de la sociedad civil.
En este artículo haremos propuestas en torno al segundo tipo de iniciativas, aunque somos conscientes que es en el primer nivel donde se pueden alcanzar un verdadero impacto en las economías del Sur.
REDUCCION Y CONVERSION DE DEUDA
Para aliviar el peso que representa el pago de la deuda se han planteado algunos mecanismos de conversión de la misma, que adquieren interés para quienes dedican su atención al tema del desarrollo. Los procesos de conversión, pese a comprometer montos muy reducidos de la deuda, tienen una cierta importancia:
Hagamos referencia a algunas de las experiencias más importantes de conversión de deuda. Entre fines de los ochenta y la primera mitad de los noventa los canjes de deuda han permitido generar 850 millones de dólares para proyectos de protección del medio ambiente. en 23 países siendo Costa Rica el país que mayor número de canjes ha realizado. La Iniciativa de las Américas lanzada por el presidente Bush en 1990 considera una reducción de la deuda comercial que tienen con Estados Unidos los países de la región que se acojan al plan Brady y suscriban un acuerdo con el gobierno norteamericano. Se condona un porcentaje del principal de la deuda y los intereses se pagan en moneda local, que son asignados a fondos fiduciarios para protección del ambiente y desarrollo sostenible. En 1992 Chile y EE.UU. acordaron reducir 15.7 millones de dólares de la deuda total de 39.3 millones. Chile ha venido financiando proyectos de protección del ambiente para pagar los intereses de 23 millones de dólares. Bolivia redujo su deuda con EE.UU. en 300 millones comprometiéndose a invertir 2 millones de dólares en un programa de conservación del medio ambiente y desarrollo sustentable.
UNICEF ha realizado 18 operaciones de canje de deuda para financiar proyectos orientados a la infancia en 8 países, incluyendo Bolivia, Jamaica y Perú. Con motivo de la celebración de los 700 años de la Confederación Helvética el gobierno suizo decidió condonar mas de700 millones de dólares de deuda bilateral y comercial a cambio del compromiso de los gobiernos beneficiados de aportar recursos en moneda local para fondos de desarrollo. En América Latina se acordaron convenios en Nicaragua, Honduras, Perú Bolivia y Ecuador.
En el caso del Perú la conversión de la deuda suiza dio lugar a la formación de un Fondo de Contravalor que ha permitido financiar proyectos de desarrollo local a cargo de asociaciones de pobladores, ONGs y gobiernos locales. Hay varias otras operaciones de conversión de deuda. Alemania acordó con el gobierno peruano un swap por treinta millones de marcos para implementar un Fondo de Protección del Medio Ambiente. Actualmente se está concluyendo un convenio para convertir 50 millones de marcos en proyectos de desarrollo social. Se han realizado acuerdos similares con Finlandia (114 millones FIM) y Canadá (25 millones de dólares canadienses) y se ha suscrito en el marco de la Iniciativa de las Américas un acuerdo para formar un Fondo de Contravalor ascendente a 23 millones de dólares para proyectos de protección de la niñez y del medio ambiente producto de la conversión de deuda con la AID.
En México encontramos la experiencia del Fondo para la Asistencia, Promoción y Desarrollo, entidad surgida por iniciativa del Arquidiócesis de México luego del terremoto de México que en acuerdo con el gobierno mexicano hizo swap por 23 millones de dólares entre 1988-89 para implementar proyectos de vivienda popular, empleo, educación, etc. continuando luego con estas operaciones.
Una experiencia sumamente interesante se deriva del acuerdo logrado entre la Conferencia Episcopal y el Gobierno del Ecuador que permitió la conversión de 28 millones de dólares de deuda (comprados a un 15% de su valor con fondos donados por entidades solidarias) destinándose 10 millones de dólares a un programa para permitir el acceso masivo del campesino a la tierra a través de un fondo de crédito de 6 millones y otro de 4 millones para proyectos de desarrollo integral Se beneficiaron 350 organizaciones campesinas (cerca de 12,200 familias) que compraron mas de 422 mil hectáreas. El mismo grupo en Ecuador se beneficio de la conversión de deuda por parte de la cooperación belga , por un monto cercano a los 3 millones de dólares, en la región de Bolivar, creando mas de 80 cajas comunitarias orientadas a incrementar los niveles de producción y diversificar el emplo.
FONDOS ESTRATEGICOS: ONG Y SOCIEDAD CIVIL
La participación de la sociedad civil en el desarrollo constituye una de las tesis mas pregonadas por las agencias multilaterales y bilaterales de cooperación, aunque también resulta de las mas incumplidas (quizás con la excepción de algunos países pequeños como Canadá, Holanda, Suiza o los países escandinavos). Las instituciones que pueden exhibir mayores logros en este campo son las organizaciones privadas de desarrollo (las llamadas ONG) que en América Latina suman hoy alrededor de 20,000. De ellas por lo menos cuales una quinta parte muestra capacidades y trayectoria institucionales comprobadas en cuanto a la implementación de actividades de desarrollo en articulación con organizaciones de base en campos diversos como : desarrollo rural, educación, salud, alimentación, habitat, gestión de gobiernos locales, comunicación, derechos humanos, microempresa, generación de empleo.
Pese a su reconocida contribución al desarrollo con participación de la sociedad civil las ONG, incluyendo las más reconocidas, enfrentan una situación de emergencia financiera que afecta sobretodo su capacidad de incidir en líneas estratégicas de desarrollo:
El Programa de Desarrollo de Naciones Unidas para América Latina y el Caribe propició un estudio y una consulta amplia en 1993 en la perspectiva de impulsar una red de fondos nacionales (fideicomisos con recursos provenientes de la conversión de deuda bilateral) que apuntalará al fortalecimiento financiero e institucional de un grupo calificado de ONG alrededor de ciertas líneas estratégicas. El proyecto merece ser actualizado y retomado. Hay redes como la Asociación Latinoamericana de Organismos de Promoción -ALOP- (que agrupa a 50 de las ONG líderes de la región) o FOLADE que pueden jugar un papel en definir los mecanismos, así como las líneas estratégicas a desarrollarse para enfrentar los álgidos problemas de pobreza y exclusión social que enfrenta hoy la región.